Un fertilizante es química natural o sintética utilizada para enriquecer el suelo y favorecer el crecimiento vegetal. Las plantas pues sintetizan todos los que precisan para poder llevar a cabo su metabolismo. Sólo exigen una docena de elementos químicos, que deben presentarse en una forma que la planta pueda absorber.
Todos los proyectos de producción de fertilizantes requieren la fabricación de compuestos que proporcionan los nutrientes para las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio, sea individualmente (fertilizantes "simples"), o en combinación (fertilizantes "mixtos"). Suele describirse como fertilizante completo cualquiera que contenga los tres elementos; la composición se codifica con ayuda de tres números que indican el porcentaje de estos elementos en el total del fertilizantes, denominándose a estos porcentajes fórmulas NPK. Así, un 5-8-7 es un abono (por lo general preparado en polvo o en gránulos) que contiene un 5% de nitrógeno, un 8% de fósforo (calculado en forma de pentóxido de fósforo) y un 7% de potasio (como óxido de potasio).
Las zeolitas son los fertilizantes de liberación lenta que existen de forma natural. Tienen una estructura cargada negativamente que contiene nutrientes como son el potasio y el nitrógeno. Las zeolitas pueden cargarse con estos iones antes de utilizarse como medio de cultivo para después poder liberar los nutrientes cerca del sistema de raíces donde son necesarios para el crecimiento. Esto prevendrá la pérdida de los alimentos en el agua, reducirá los niveles de contaminación del acuífero y reducirá también la cantidad de fertilizante necesaria. Este sistema se conoce como "Zeoponia", existiendo otro sistema con el cual rivaliza que usa arcillas conocido como "hidroponia".
El uso de zeolitas en los fertilizantes no solo aporta mayor rendimiento productivo, si no que al reducir las cantidades de nitrógeno, fósforo y potasio a usar también aporta un mayor rendimiento económico por tonelada.
Los cultivos zeopónicos son los cultivos de plantas sin suelos en sustratos compuestos fundamentalmente de zeolitas. Los sustratos zeopónicos se formulan incorporándole a la zeolita los nutrientes necesarios para que las plantas crezcan y se desarrollen, tomando en cuenta las características de las plantas y el tipo de agua con la cual se regarán. El resultado de estos estudios da un tipo de sustrato zeopónico que es especialmente diseñado para brindar los mejores rendimientos posibles.
El cultivo hidropónico rivaliza en la industria agrícola con el zeopónico. Un cultivo de estas características consiste en un sustrato (generalmente arcilla expandida, vermiculita o lana de roca) al que se suministra agua con los nutrientes incorporados y que puede ser regado continuamente siempre que el líquido sea drenado y no inunde el sustrato.
La tecnología hidropónica requiere de la sustitución total tanto de sus sustratos como de los contenedores cada año. Todo lo contrario de la zeoponia que tiene una duración de 3 años y la posibilidad de reutilizar tanto los sustratos como los contenedores.
Los resultados del estudio anterior demostraron que con los sustratos zeopónicos el rendimiento de las cosechas aumentan un 30%. Comparaciones realizadas con tomates y lechugas, durante tres recolecciones al año, demostraron que mientras en las cosechas hidropónicas se recolectaban 150 t/ha de tomates por año, y 8Kg/m2 y lechugas, en las zeopónicas se recolectaban 220 t/ha por año y 9kg/m2.
No hay comentarios:
Publicar un comentario